Propuesta_RECICLANDO LA EXPO

 INTRODUCCIÓN

La propuesta que se desarrolla a continuación pretende sintetizar las ideas recabadas en los casos de estudio escogidos, basándose en la línea conceptual del espacio reciclado. Desde el principio, se buscaba aunar la autosuficiencia energética con el desarrollo de entornos arquitectónicos haciendo uso de los mínimos recursos posibles, y por supuesto, aportando un nuevo uso a objetos/ámbitos abandonados.

EL PORQUÉ
En los tres casos de estudio hemos podido observar que el concepto de sostenibilidad surge desde la necesidad. Parece una sentencia absurda, pero en su trasfondo pretende desmontar el mito de que las soluciones o las respuestas que pasan por la ecoeficiencia, sostenibilidad o como quiera llamarse, son formas rebuscadas, caras y poco prácticas de dar respuesta a las necesidades de la sociedad. En estos tres casos vemos cómo la sostenibilidad en su más estricta acepción es la manera de obtener las máximas prestaciones con el mínimo consumo de medios.
No se trata de volver al árbol, sino de optimizar todo proceso de manipulación de materiales (de acuerdo con el planteamiento de la bioconstrucción), y esto incluye dilatar la vida útil que ofrecen, transformándolos de la forma menos costosa posible. Porque, no nos engañemos, sostenibilidad es economía cuando no se limita a ser un “maquillaje verde”, acorde a tendencias de algunas arquitecturas de marca.
ESTRATEGIAS PARA EL CAMBIO
Nuestro sistema económico se basa en la explotación agresiva del medio; ésta daña nuestra atmósfera, nuestro sustrato y nuestra agua, a la vez que hace que los recursos sean cada vez más caros. Promover lo común para reivindicar el equilibrio entre producción y respeto hacia el medio y su capacidad de regenerarse, es apostar por un desarrollo que ha de ser sensato. Esta rápida explotación de recursos atiende a un ritmo de vida cada vez más acelerado, dominado por una constante situación de estrés, hasta el punto de que, incluso en cuestiones de ocio, tratemos de coleccionar experiencias que en ocasiones no son más que imágenes fugaces.
¿Es esto lo que queremos? ¿Es este el camino del progreso? El concepto Slow City surge de la puesta en duda de las bondades de la cultura de la velocidad en que vivimos; plantea un modelo de ciudad en el que premie la calidad de vida, más tranquila y respetuosa con las personas.
¿Sería posible ligar zonas enteras de la ciudad a estos ritmos y estrategias? Basándonos en el modelo Rifkin de producción y distribución de energía de forma autónoma por parte de los edificios de cierta entidad, en la ecosofía, y la complementación tecnológica de las prácticas productivas algo más tradicionales, sería posible.
PROPUESTA
Proponemos por tanto el esbozo de un proyecto urbano que recoja algunas de los conceptos ya tratados anteriormente.
Premisas
·         El reciclaje o reutilización de un ámbito en desuso, para satisfacer las necesidades de una porción de población. Más que una intervención mediática que busque captar la atención de los transeúntes, la estrategia a seguir debería ser escuchar las necesidades de un sector de población y darles respuesta de la manera más eficiente.
·         El empleo de materiales desechados, como forma de combatir problemas de eliminación de los mismos, y de evitar una producción innecesaria de nuevos materiales.
·         La creación de un espacio que fomente el intercambio de ideas, la participación colectiva, las manifestaciones artísticas, la concienciación socio-ambiental, el ocio al aire libre…
·         El fomento de una Slow City mediante la creación de un entorno para la puesta en práctica de formas de intercambio y desarrollo de bienes de forma sostenible. Habilitar espacios para el desarrollo de actividades comerciales desde el punto de vista del comercio justo.
·         La implantación de instalaciones de aprovechamiento de energías renovables para buscar el autoabastecimiento energético, y la contribución a la red energética general mediante el aporte del excedente.
Desarrollo
El ámbito de esta propuesta se sitúa en el antiguo apeadero del AVE en la Isla de la Cartuja, Sevilla, construido con motivo de la Exposición Universal de 1992, y actualmente en desuso. Este lugar recibió miles de turistas de todo el mundo en ese período, y hoy en día es escenario de encuentros de cruising, o relaciones casuales con desconocidos.
Nuestra idea de reciclaje va más allá de esta “adaptación” de este entorno. Esta vía cubierta por toldos, con densas zonas ajardinadas a su alrededor, y con una amplísima explanada de aparcamientos en sus proximidades se presenta como un entorno óptimo para ofrecer actividades culturales al aire libre a una población congestionada.

El empleo de antiguo mobiliario de la EXPO, hoy en desuso, es una forma de revalorizar este entorno y devolverle parte de su esplendor, dando constancia de la relevancia de unas instalaciones pensadas para un evento de la historia de Sevilla de tal importancia. Hoy día, gran parte de estas instalaciones languidecen en descampados debido a conflictos de intereses, cuando podrían prestar algunos de los servicios que hemos visto en los casos de estudio. El monorraíl expresamente instalado para este acontecimiento presenta hoy esta imagen. ¿Quién dice que no sería un alojamiento para personas que no pueden acceder a una vivienda digna?

Ya durante la EXPO, con casos como el del Palenque quedaba clara la capacidad de convocatoria y de respuesta a las necesidades de espacios públicos de calidad, alternativos al ocio consumista importado de los países anglosajones.

Este lugar puede dar esta misma respuesta hoy, y permitir la celebración de festivales culturales, actividades de ocio, formación, etc. Todo ello con un escenario de lujo, cuyo prestigio debería serle devuelto, mediante un mínimo mantenimiento, y haciendo uso de una pequeña parte del material que hoy está arrumbado en diferentes puntos de la Cartuja. La arquitectura no puede permitirse ser un bien de usar y tirar. El continuismo en esta tendencia no hará otra cosa que acelerar aún más el agotamiento de recursos, y fomentar la desidia hacia el cuidado de nuestros bienes, que (no lo olvidemos) sale caro a nuestro planeta.

 

DIAGRAMA EXPLICATIVO


COLLAGE DE LA PROPUESTA